jueves 26 de febrero de 2026

Actualidad

Una de cada cuatro viviendas en el campo argentino está vacía

Un relevamiento privado a nivel nacional expone una paradoja estructural: mientras el déficit habitacional crece en las ciudades, el interior rural acumula viviendas sin uso.
26/02/2026

El acceso a una vivienda digna es un derecho reconocido internacionalmente, pero la realidad argentina muestra un escenario desigual. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el país cuenta con más de 17,7 millones de viviendas particulares y el 11,7% está vacía.

Según un relevamiento de la Fundación Tejido Urbano, la cifra promedio, sin embargo, oculta una brecha profunda: en zonas urbanas la vacancia ronda el 10,7%, mientras que en áreas rurales alcanza el 24,2%. Es decir, casi una de cada cuatro viviendas del campo no tiene ocupantes.

Donde el fenómeno se vuelve más extremo

Los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 muestran que el fenómeno no se distribuye de manera uniforme. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la vacancia urbana se mantiene en niveles cercanos al promedio nacional, pero en la ruralidad crece con fuerza, especialmente en zonas dispersas.

En territorios extensos y de baja densidad poblacional como Santa Cruz y La Pampa, la situación resulta todavía más impactante: en áreas rurales alejadas, hasta la mitad de las viviendas puede encontrarse desocupada.

En provincias con tradición rural más consolidada, como Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes y Santiago del Estero, la brecha es menor, aunque el porcentaje rural sigue superando al urbano.

Según el informe elaborado por el Arq. Facundo Lopez Binaghi para Tejido Urbano, una de las tensiones estructurales más importantes es la discrepancia entre la falta de vivienda en las ciudades y el parque habitacional vacante en la ruralidad.

Mientras las grandes urbes enfrentan un fuerte déficit habitacional cuantitativo y hacinamiento, el campo experimenta un proceso de decrecimiento poblacional que deja tras de sí un stock de viviendas sin uso.  

Las razones detrás de las casas vacías

Las causas cambian según el territorio. En ciudades predominan las viviendas en venta, alquiler, uso profesional o como segunda residencia. En el campo, en cambio, más del 40% de las viviendas deshabitadas se usan de forma temporal o recreativa.

En segundo lugar aparece la categoría estadística “otras situaciones”, que incluye viviendas cerradas, abandonadas o sin uso definido. Su peso es particularmente alto en algunas provincias, lo que evidencia una limitación del propio relevamiento para describir con precisión qué ocurre en la ruralidad. 

Qué tipo de viviendas quedan sin ocupar

La gran mayoría de las unidades vacías son casas. Los departamentos representan apenas una fracción mínima, mientras ranchos y casillas completan el resto. Estas últimas tipologías suelen ser más precarias y presentan mayores dificultades de reutilización, sobre todo en regiones donde forman parte de la tradición constructiva local. En Tierra del Fuego, por ejemplo, las casillas tienen un peso considerable dentro del stock rural desocupado. 

Una señal de alerta para la planificación

Más allá de los porcentajes, el dato expone una tensión estructural: el crecimiento de las grandes ciudades convive con el despoblamiento de amplias zonas rurales. Factores productivos, económicos y demográficos explican este proceso, que va mucho más allá del mercado inmobiliario.

La falta de información detallada sobre los motivos concretos de la vacancia limita el diseño de políticas públicas para reutilizar viviendas, planificar el territorio o fortalecer comunidades rurales. En ese sentido, el fenómeno plantea una pregunta de fondo para el desarrollo argentino: cómo es posible que, en un país con déficit habitacional persistente, existan al mismo tiempo millones de viviendas vacías.

Informe completo de Tejido Urbano