viernes 2 de enero de 2026

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Falta de mano de obra calificada: el problema silencioso que ya impacta en el costo de la construcción

La escasez de trabajadores especializados se convirtió en uno de los principales cuellos de botella del sector. Menos personal capacitado, obras más lentas y salarios en alza: cómo este fenómeno está empujando los costos y condiciona la recuperación de la actividad.

La construcción en Argentina enfrenta un problema estructural que se agravó tras la pandemia y la caída de la actividad: la falta de mano de obra calificada. Oficios clave como albañiles especializados, encofradores, electricistas, plomeros y capataces de obra escasean, incluso en un contexto de bajo nivel de actividad.

Durante los últimos años, muchos trabajadores abandonaron el sector, migraron a otras actividades o directamente salieron del mercado laboral. A esto se suma una menor incorporación de jóvenes a los oficios tradicionales, lo que genera un desfasaje entre la oferta y la demanda de personal capacitado.

Menos trabajadores, obras más lentas

La consecuencia directa de este déficit es la pérdida de productividad. Con menos personal disponible y equipos incompletos, los plazos de obra se extienden, se encarecen los costos indirectos y se vuelve más difícil planificar proyectos.

Desarrolladores y contratistas advierten que muchas obras avanzan a un ritmo menor al previsto, no por falta de materiales, sino por la imposibilidad de conformar equipos de trabajo completos y estables. En algunos casos, un mismo trabajador termina cubriendo múltiples tareas, con impacto en la calidad y los tiempos de ejecución.

Presión sobre los salarios y el costo final

La escasez de mano de obra calificada también genera presión al alza sobre los salarios, especialmente en los perfiles más demandados. En un escenario donde los márgenes ya están ajustados, este factor se traslada directamente al costo de construcción.

Si bien el valor de algunos insumos mostró cierta estabilidad, el componente laboral volvió a ganar peso dentro del presupuesto total de obra. Esto explica, en parte, por qué el costo de construir en dólares dejó de bajar y comienza a mostrar una meseta en varios segmentos.

Un problema que condiciona la recuperación del sector

La falta de trabajadores especializados se convirtió en una limitante para una eventual reactivación. Aun cuando mejoren las condiciones macroeconómicas o aparezcan nuevos proyectos, el sector podría enfrentar dificultades para responder con rapidez si no logra recomponer su base laboral.

Empresarios del rubro coinciden en que la recuperación no dependerá solo del financiamiento o la demanda, sino también de la capacidad real de ejecutar obras con personal calificado.

Capacitación, el desafío de fondo

Frente a este escenario, la capacitación vuelve a ocupar un rol central. La formación de nuevos trabajadores, la actualización de oficios tradicionales y la incorporación de tecnologías constructivas aparecen como claves para reducir la dependencia de mano de obra intensiva.

Sin embargo, se trata de una solución de mediano plazo. En el corto, la escasez de mano de obra seguirá siendo un factor determinante en el costo, los plazos y la viabilidad de los proyectos.

Una variable que llegó para quedarse

La falta de mano de obra calificada dejó de ser un problema coyuntural para convertirse en una variable estructural del negocio de la construcción. En 2026, este factor será tan determinante como el precio de los materiales o la estabilidad macroeconómica.

Para desarrolladores, constructores e inversores, entender este fenómeno será clave al momento de analizar costos, plazos y decisiones de inversión.