jueves 11 de diciembre de 2025

Opinión

Del colchón al ladrillo: ¿puede el blanqueo acelerar el segundo semestre inmobiliario?

Las recientes medidas que simplifican el uso del sistema bancario en dólares (por ejemplo, la posibilidad de transferencias sin costos extra) son un paso en la dirección correcta.

En un año que empezó con señales concretas de recuperación, el mercado inmobiliario argentino enfrenta ahora un nuevo punto de inflexión: la posibilidad de que los dólares del colchón regresen, esta vez, con un destino productivo.

Abril marcó el mejor mes desde 2018 en cantidad de escrituras en CABA, con más de 5.400 operaciones y un crecimiento interanual del 50%. Lo más significativo: cerca de 1.200 de esas operaciones se hicieron con crédito hipotecario. Es decir, vuelve la financiación, vuelve el interés genuino en la vivienda propia y vuelve el movimiento encadenado: el que compra, vende; y el que vende, vuelve a comprar.

En paralelo, zonas como Núñez, Recoleta o el corredor Libertador viven una ocupación casi total en oficinas AAA. El segmento corporativo dejó atrás la pausa pospandemia y encontró en la presencialidad híbrida (70/30 o incluso 100%) un nuevo equilibrio. La vacancia bajó drásticamente y los valores de alquiler alcanzaron cifras cercanas a la prepandemia.

¿Puede el blanqueo potenciar este contexto?

La respuesta es sí, si se dan las condiciones. Las recientes medidas que simplifican el uso del sistema bancario en dólares (por ejemplo, la posibilidad de transferencias sin costos extra) son un paso en la dirección correcta. Si el circuito formal permite que los dólares que entran también salgan sin castigos, muchas operaciones hoy “en pausa” podrían reactivarse rápidamente.

Desde nuestro lugar, creemos que una medida concreta y de alto impacto sería permitir que las reservas de propiedades se canalicen directamente a través de transferencias bancarias a inmobiliarias, sin retenciones ni percepciones. Esto no solo formalizaría operaciones, sino que traería de vuelta capital al sistema financiero, potenciando el crédito y la inversión.

También sería deseable que parte del blanqueo pueda dirigirse a desarrollos en pozo, viviendas nuevas o remodelaciones, generando empleo directo y dinamismo en toda la cadena de valor de la construcción y los servicios asociados.

El desafío está en generar confianza, previsibilidad y trazabilidad. Hoy, muchos actores del mercado —desde desarrolladores hasta compradores finales— están expectantes. Si las reglas son claras, el segundo semestre puede ser el trampolín que el sector necesita para consolidar su recuperación.

Porque en Argentina, el ladrillo siempre fue más que una inversión: fue una forma de habitar el futuro. Y si logramos que ese futuro sea también más transparente y accesible, habremos dado un paso fundamental.

El autor es Co-Founder de Miranda Bosch Real Estate & Art