miércoles 7 de enero de 2026

Opinión

Habitar mejor: las claves del diseño de interiores hacia 2026

Este 2026 nos invita a redescubrir lo esencial. Se trata de equilibrar materiales y paletas de colores, tecnología que no abrume y formas que nos brinden bienestar

En un escenario marcado por la velocidad, la saturación de estímulos y la convivencia constante con la tecnología, el hogar se resignifica. Deja de ser únicamente un espacio funcional para convertirse en un refugio: un lugar de pausa, de introspección y de bienestar cotidiano. Este cambio de mirada atraviesa hoy al diseño de interiores y redefine la forma en que proyectamos los espacios que habitamos.

Proyectar las tendencias de diseño para años venideros es un ejercicio que me fascina. No se trata simplemente de cambiar las paletas de colores, sino de entender cómo están evolucionando nuestras prioridades como sociedad y de qué manera el diseño aporta sus respuestas. Si algo aprendimos este último tiempo es que el interiorismo está escapando más allá de lo visual para convertirse en la guía de experiencias sensoriales completas.

El lujo ya no se define por la ornamentación, sino por la calidad del ambiente que nos rodea. Y de cara al 2026 estas son las tres grandes líneas que estamos identificando para los hogares que vienen.

1. La evolución hacia un minimalismo cálido

El minimalismo como lo conocemos está atravesando una transformación necesaria. Estamos dejando atrás esos espacios blancos y rígidos que, en ocasiones, podían sentirse distantes, para dar paso a una versión mucho más humana y acogedora.

En 2026 el foco no está puesto en el vacío, sino en la selección precisa de materiales con carácter y personalidad. La piedra natural en bruto, las maderas con vetas marcadas y los textiles de fibras naturales como el lino rústico ganarán protagonismo.

El objetivo es que el espacio no solo sea armónico a la vista, sino que invite a ser recorrido con el tacto. Se trata de vestir la casa con materiales que aporten calidez y autenticidad.

2. El diseño del silencio: tecnología invisible

Vivimos rodeados de estímulos y dispositivos, y esa saturación empieza a reflejarse en cómo pensamos los interiores. Una de las tendencias que gana fuerza es la búsqueda de silencio visual: espacios donde la tecnología acompaña sin imponerse, simplificando la vida cotidiana sin interferir en la estética del hogar.

El interiorismo contemporáneo avanza hacia soluciones integradas, donde los elementos tecnológicos se ordenan, se ocultan o se vuelven parte del diseño. Electrodomésticos que se mimetizan con el mobiliario, instalaciones pensadas desde el proyecto y sistemas que funcionan sin reclamar atención construyen ambientes más calmos y legibles.

El confort sigue estando presente, pero desde un segundo plano. La vivienda empieza a pensarse como un refugio, un espacio de pausa dentro de la ciudad, donde la tecnología trabaja de manera silenciosa y el diseño recupera su rol principal: acompañar el bienestar diario.

3. La fluidez de las formas orgánicas

Notamos una transición clara de las líneas rectas hacia formas más fluidas y sinuosas. Las estructuras rígidas y los ángulos marcados están cediendo espacio a la curva, que resulta mucho más amable y natural para el habitante.

Encontraremos esta fluidez en transiciones arquitectónicas, en islas de cocina con bordes redondeados y en un mobiliario que emula las formas de la naturaleza. Estas líneas orgánicas no son solo un recurso estético, ayudan también a que el movimiento dentro de la casa sea más relajado y los ambientes se perciban más integrados.

Este 2026 nos invita a redescubrir lo esencial. Se trata de equilibrar materiales y paletas de colores, tecnología que no abrume y formas que nos brinden bienestar. Un buen diseño siempre será aquel que logre que el espacio que habitamos se sienta, verdaderamente, como nuestro lugar en el mundo.

La autora es jefa de Interiorismo de Grupo 8.66

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