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Opinion

¿Como invertir a pequeña escala reduciendo el consumo de energía en una economía con costos energéticos crecientes?

03/10/2018 - Por Santiago Martínez (*) El desarrollo de nuevas tecnologías en el calentamiento de agua sanitaria que se encuentren alcance del público permitirá proteger la economía de las personas más vulnerables, así como una disminución sustantiva de gases de efecto invernadero.

Un informe elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en mayo de 2018 arrojó resultados interesantes acerca del consumo de gas y electricidad empleado en los hogares para el calentamiento de agua sanitaria y qué alternativas existen para reducir dichos consumos, entre ellas, el termotanque Heat Pump de BGH, que fue ensayado por el mismo Instituto para las pruebas de este informe.

En Argentina el gas natural constituye el componente principal de la matriz energética, aportando más del 50% de la energía primaria del país. Alrededor del 30% del gas se distribuye a través de redes a los usuarios residenciales, comerciales y entes oficiales.

El calentamiento de agua sanitaria (ACS) es el segundo gasto en importancia en este segmento de consumo, representando aproximadamente el 33% del total. Es decir que para el calentamiento de agua sanitaria se emplea casi el 10% de la energía consumida en Argentina. Este notable hecho se explica en parte por el elevado calor específico del agua que hace que aumentar su temperatura demande mucha energía.

Esto configura una situación extremadamente sensible en términos sanitarios. Y es que en los meses cuando la temperatura desciende los 18ºC, el consumo de gas aumenta exponencialmente, afectando a los hogares, comercios y dependencias públicas.

Pero hay una cuestión no menos importante. Se estima que más del 30% de la población debajo de la línea de pobreza no cuenta con disponibilidad de agua caliente.

En un contexto de aumento de tarifas energéticas, el ahorro de gas y electricidad puede marcar la diferencia. En este sentido la tecnología juega un papel preponderante en favor del ahorro energético dado que las nuevas tecnologías aplicadas en calefones y termotanques permiten ahorrar hasta un 50% de energía en el calentamiento de agua.

En su mayoría, los equipos usados para calentar agua en Argentina que funcionan a gas constituyendo aproximadamente el 78,5% del total.

Se estima que el consumo base diario de gas por usuario es en promedio de 1,23 m³/día. 0,50 m³/día de este total diario es desperdiciado en pilotos y otros consumos pasivos.

Lo que intentan las nuevas tecnologías es justamente reducir o eliminar dichos consumos pasivos. Por ejemplo, actualmente se fabrican artefactos a gas que sustituyen los pilotos permanentes por sistemas electrónicos de autoencendido de muy bajo consumo. Este tipo de encendido es común en muchos artefactos que ya se usan en el país y muy difundidos en Europa y EE.UU.

Ahora bien, si bien el consumo anual de gas para calentar agua es mucho mayor que el de electricidad (62% vs. 38% respectivamente), no debemos perder de vista las alternativas que ayudan a disminuir el consumo eléctrico.

Actualmente muchas nuevas construcciones han eliminado directamente las conexiones a gas proveyendo los servicios de cocción y ACS de forma eléctrica.

Esto obviamente genera un gran impacto en el consumo eléctrico, aumentando a más del doble la demanda que cuando se dispone de servicios a gas.

Aquí juegan entonces, no sólo las tecnologías aplicadas al funcionamiento propiamente dicho de los artefactos sino también a los materiales aislantes y constructivos de los mismos.

Cuanto mejor sea la aislación que posee el tanque de un termotanque, más eficiente será dicho artefacto ya que mantendrá la temperatura deseada del agua por mucho más tiempo, sin necesidad que el artefacto se encienda y se mantenga en constante funcionamiento para calentarla. En estos casos, el aporte de la aislación térmica resulta altamente significativo.

En este punto encontramos el sistema de ACS de calentadores o termotanques con bomba de calor. Éstos mueven el calor de un lugar a otro, como los acondicionadores de aire frío-calor, en lugar de generar calor directamente con una resistencia. Dichos equipos no utilizan gas como combustible y resultan altamente eficientes.

BGH, durante el año 2017, fue el primero en introducir esta tecnología en el país, ofreciendo al mercado su termotanque Heat Pump en sus dos versiones de 190l y 300l. Este termotanque garantiza una eficiencia de hasta 4 veces más que los sistemas tradicionales gracias a su tecnología bomba de calor que toma la energía del aire del ambiente y la traslada al agua para calentarla, y a su placa aislante de poliuretano de alta densidad, que mantiene la temperatura del agua por varias horas dentro del tanque.

Según el ensayo realizado por el INTI (método descripto por la norma NAG 314), el termotanque Heat Pump de 300L, configurado para calentar y mantener el volumen de agua a 65°, logra un rendimiento del 290% en la fase de calentamiento y un 215% en mantenimiento. La temperatura de uso habitual ronda los 55°, de manera que el rendimiento puede ser aún superior, alcanzando en condiciones óptimas, hasta el 400% de eficiencia.

Finalmente, dado el costo moderado de los equipos de ACS, promover el reemplazo de los equipos existentes por otros más eficientes, resulta una alternativa de mucho impacto económico, ambiental y social.

Desde el punto de vista ambiental, se estima que el 60% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), son consecuencia del uso de combustibles fósiles, por lo que resulta necesario disminuir las emisiones. Si bien el consumo de energía nunca es ambientalmente neutro, los impactos ambientales deben disminuirse. Un uso racional y eficiente de la energía, además de reducir los impactos ambientales, permite acercar los beneficios del uso de la energía a más personas, en particular a los sectores de menores recursos económicos y a los que viven en poblaciones dispersas, lejos de las redes de distribución.

En definitiva, el desarrollo de nuevas tecnologías en el calentamiento de agua sanitaria que se encuentren alcance del público permitirá proteger la economía de las personas más vulnerables, así como una disminución sustantiva de gases de efecto invernadero.

La responsabilidad en el uso de la energía permitirá que muchas personas puedan acceder a una mejor calidad de vida y en definitiva una medida más en la lucha contra la desigualdad.

(*) Director de BGH Eco Smart


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