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Esto NO lo hagas si vas a construir en Argentina
Construir una casa o desarrollar una obra en Argentina sigue siendo una de las decisiones de inversión más importantes para familias y desarrolladores. Sin embargo, hay errores frecuentes que se repiten en todo el país y que, lejos de ser detalles menores, terminan generando problemas estructurales, gastos imprevistos y obras que se extienden mucho más de lo previsto.
A continuación, un repaso por los fallos más comunes que especialistas del sector ven todos los días en obra, y sus consecuencias reales.
1. Empezar a construir sin un proyecto ejecutivo completo
El error:
Arrancar la obra con planos “provisorios” o sin definición técnica total.
La consecuencia:
Cambios constantes durante la ejecución, mayores costos en materiales y mano de obra, y retrasos que pueden extenderse meses. Cada modificación en obra cuesta mucho más que en la etapa de proyecto.
2. Elegir profesionales solo por el precio más bajo
El error:
Comparar presupuestos sin analizar qué incluye cada uno ni la experiencia real del equipo.
La consecuencia:
Materiales de menor calidad, trabajos mal ejecutados y costos ocultos que aparecen a mitad de obra. Lo barato suele salir caro, especialmente en estructura e instalaciones.
3. No hacer un estudio de suelo
El error:
Ahorrar en el estudio previo del terreno y avanzar “como se hizo siempre”.
La consecuencia:
Asentamientos diferenciales, fisuras y grietas que aparecen con el tiempo. Corregir estos problemas una vez construida la casa puede implicar gastos enormes.
4. Subestimar el impacto de la inflación y los cambios de precios
El error:
Planificar la obra con valores congelados o sin margen de actualización.
La consecuencia:
Presupuestos que quedan desactualizados en pocos meses y necesidad de frenar la obra por falta de fondos. En Argentina, el contexto económico es parte clave de cualquier planificación.
5. Cambiar materiales o diseño en plena obra
El error:
Decidir terminaciones, aberturas o instalaciones “sobre la marcha”.
La consecuencia:
Retrasos, desperdicio de materiales ya comprados y sobrecostos significativos. Cada cambio altera la logística y el cronograma original.
6. No controlar la obra de forma profesional
El error:
Delegar todo sin seguimiento técnico periódico.
La consecuencia:
Errores de ejecución que no se ven de inmediato, pero aparecen meses o años después. Una mala impermeabilización o una instalación deficiente puede generar problemas estructurales y de mantenimiento a largo plazo.
Un error silencioso que se paga caro
Muchos problemas no se notan al terminar la obra, sino con el uso y el paso del tiempo. Grietas, humedad, filtraciones o fallas térmicas suelen ser el resultado de decisiones tomadas al inicio.
La clave: planificar más y corregir menos
Especialistas coinciden en que una obra exitosa no es la que se hace más rápido, sino la que:
-Tiene proyecto definido
-Considera el contexto económico
-Prioriza calidad estructural
-Minimiza cambios en ejecución
En un escenario donde el costo de construir sigue siendo un factor central, evitar estos errores puede marcar la diferencia entre una inversión sólida y un problema a largo plazo.