martes 12 de mayo de 2026

Mercado inmobiliario

Consorcios: Mayo llega con aumentos en cadena que impactan directamente sobre las expensas

Las subas en servicios, transporte y costos básicos vuelven a impactar en los consorcios, que enfrentan un nuevo desafío para contener las expensas sin afectar el funcionamiento de los edificios.

Prepagas, alquileres, transporte y tarifas vuelven a subir y el impacto ya se siente en las expensas. En un contexto de inflación todavía activa, los consorcios quedan en el centro de la escena y empiezan a ajustar gastos finos para evitar nuevos saltos en el costo mensual.

Las subas de mayo no dan respiro. Agua, energía, servicios y transporte empujan los costos comunes y obligan a las administraciones a ir más allá de la gestión básica. Hoy, la clave ya no es solo pagar cuentas, sino optimizar consumos y detectar ineficiencias.

En ese escenario, Martín Eliçagaray, especialista en tecnología aplicada a la propiedad horizontal, lo resume con claridad: “Hoy hay herramientas concretas para gastar menos sin resignar funcionamiento. La clave es invertir bien y controlar”.

Electricidad: el primer frente de ahorro

Uno de los ajustes más rápidos pasa por la iluminación. El reemplazo de tubos fluorescentes y halógenos por tecnología LED permite reducir entre 75% y 90% el consumo eléctrico.

Pero el verdadero salto está en evitar consumos innecesarios. Sensores de movimiento en palieres, escaleras, cocheras y ascensores impiden que las luces queden encendidas todo el día. A esto se suma la automatización de iluminación y ventilación en ascensores, que evita gastos invisibles pero constantes.

Otro punto técnico poco considerado es el factor de potencia. Llevarlo a niveles cercanos a 0,95 mediante la instalación de capacitores permite evitar recargos de la distribuidora. No es visible para el consorcista, pero impacta directamente en la factura.

Agua: pérdidas que cuestan caro

El segundo gran foco está en el consumo de agua. Las pérdidas, muchas veces invisibles, pueden representar miles de litros diarios.

“El agua que cae es dinero que se pierde”, advierte Eliçagaray. Detectar fugas en cisternas o cañerías comunes es una de las medidas más rápidas y efectivas para bajar costos.

También hay margen para optimizar tareas habituales. La limpieza de tanques, por ejemplo, puede ajustarse: la normativa exige controles, pero no necesariamente limpiezas sin diagnóstico previo. Realizar análisis bacteriológicos y fisicoquímicos permite evitar gastos innecesarios.

En paralelo, pequeñas decisiones suman: instalar aireadores, sistemas de doble descarga y modificar hábitos como regar de noche o reducir el uso de mangueras en limpieza.

Servicios y contratos: dónde mirar con lupa

En el capítulo servicios, aparece otra oportunidad de ajuste. En algunos casos, tercerizar limpieza o vigilancia puede resultar más económico que mantener personal propio, siempre que exista control en la contratación.

La renegociación también se vuelve clave. Pedir presupuestos comparativos, revisar abonos vigentes y ajustar contratos permite detectar sobrecostos que se arrastran en el tiempo.

Además, la incorporación de tecnología, temporizadores, automatización de bombas y sistemas de monitoreo, ayuda a ordenar consumos y detectar desvíos.

“Son inversiones que se amortizan rápido y generan alivio sostenido”, sostiene el especialista.

Ajustes en cadena para amortiguar el impacto

Con tarifas en alza, el recorte ya no pasa por una única decisión sino por una suma de medidas coordinadas. Auditorías energéticas, cambio a LED, control de pérdidas y revisión de contratos aparecen como el nuevo estándar de gestión.

En ese combo, los consorcios empiezan a encontrar cierto margen para amortiguar el impacto de un mes que llega con aumentos por todos lados y vuelve a poner a las expensas por las nubes.