2026-05-05

Mercado inmobiliario

Venta de inmuebles del Estado: Oportunidades que se abren para el real estate

El Gobierno habilitó la venta de 21 propiedades públicas en distintas provincias. Ubicación, escala y potencial: las claves detrás de una medida que impacta en el mercado.

El Gobierno nacional avanzó con la desafectación y venta de 21 inmuebles estatales considerados ociosos, formalizada a través del Decreto 322/2026 y bajo la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).  Más allá del objetivo fiscal, la decisión introduce un factor concreto en el mercado: la incorporación de tierra pública, muchas veces estratégica, al sector privado.

Aunque el paquete suma 21 propiedades, lo relevante no es solo la cantidad sino su diversidad geográfica y características urbanas.

En la Ciudad de Buenos Aires aparece uno de los activos más sensibles: un predio ubicado sobre la traza de Avenida del Libertador, vinculado a tierras ferroviarias. Se trata de una zona con alto valor estratégico, donde cualquier reconversión podría derivar en desarrollos de escala, desde proyectos residenciales premium hasta iniciativas mixtas con componente comercial.

El grueso de los inmuebles se concentra en la Provincia de Buenos Aires. Allí se identifican al menos 11 terrenos distribuidos en localidades como Daireaux, Pergamino, Tres Arroyos y Tres de Febrero. En estos casos, predominan lotes de menor escala relativa pero con potencial para loteos, desarrollos residenciales o usos logísticos, dependiendo de su localización y normativa.

En el interior del país, la lógica cambia. En Córdoba, tres inmuebles ubicados en la zona de Embalse Río Tercero, particularmente sobre la costanera, presentan un perfil distinto: alto atractivo turístico y potencial para proyectos vinculados a hotelería, segunda vivienda o complejos recreativos.

Más al sur, en Chubut, los predios en Esquel combinan características urbanas y paisajísticas. Allí, el valor no solo está en la tierra sino en su entorno, lo que abre la puerta a desarrollos de baja densidad, orientados a turismo o vivienda permanente.

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Finalmente, aparecen propiedades en La Pampa y Misiones, donde el denominador común es la disponibilidad de suelo con menor presión de precios, pero con margen para valorización futura si se activan proyectos adecuados.

De activos ociosos a oportunidades de desarrollo

El argumento oficial se apoya en una idea central: transformar activos sin uso en recursos económicos. Sin embargo, en términos de mercado, el impacto va más allá de la recaudación.

La salida de estos inmuebles puede convertirse en un catalizador de actividad en el sector de la construcción, en un contexto donde la dinámica aún muestra fragilidad. La clave estará en cómo se estructuren los procesos de venta: condiciones, precios base, zonificación y eventuales incentivos.

No es lo mismo un terreno ferroviario en Capital que un lote en el interior bonaerense o un frente de agua en Córdoba. Cada activo exige una estrategia distinta, y ahí es donde el sector privado encontrará, o no, oportunidades concretas.

Entre la eficiencia y la planificación

El proceso también reabre una discusión recurrente en el urbanismo y qué rol debe tener el Estado en la gestión del suelo. La comercialización de estos 21 inmuebles funcionará, en los hechos, como un test para el mercado. No solo por los precios que se convaliden, sino por el tipo de proyectos que finalmente se concreten.

En un escenario de transición para el real estate argentino, la pregunta ya no es solo qué vende el Estado, sino quién compra, para qué y bajo qué condiciones.

Mirá el decreto con todos los detalles 

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