2026-08-26

Casa propia

Créditos hipotecarios: El Gobierno destinará fondos de la ANSES para impulsar el acceso a la vivienda

El Gobierno anunció un programa para ampliar el crédito hipotecario mediante recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. Los bancos recibirán fondeo de mayor plazo para otorgar préstamos destinados a la compra, construcción, ampliación y refacción de la primera vivienda.

El Gobierno nacional anunció un nuevo programa destinado a impulsar el crédito hipotecario en la Argentina. La iniciativa contempla la utilización de hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para generar financiamiento de mayor plazo para las entidades bancarias y, de esa manera, ampliar la oferta de préstamos para vivienda.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien explicó que uno de los principales obstáculos que enfrenta actualmente el desarrollo del crédito hipotecario es el descalce entre los plazos de los depósitos que reciben los bancos y los largos períodos de devolución que requieren los préstamos destinados a la compra de una vivienda.

La propuesta apunta precisamente a resolver parte de ese problema. El FGS licitará depósitos a plazo fijo entre las entidades financieras, con plazos de entre uno y cinco años, para que los bancos cuenten con recursos de mayor duración y puedan incrementar su capacidad de otorgar créditos hipotecarios.

Un programa de $2 billones para reactivar el mercado

El monto total previsto para el programa será de hasta $2 billones y los recursos se adjudicarán a través de licitaciones de $200.000 millones cada una. Los bancos que participen podrán acceder a dos alternativas de fondeo. El primer tramo tendrá un plazo de un año y una tasa de UVA más un spread mínimo del 2,5%, mientras que el segundo tendrá un plazo de cinco años y una tasa de UVA más un spread mínimo del 4,5%.

A cambio de esos recursos, las entidades deberán destinar el financiamiento a créditos hipotecarios para personas que busquen adquirir, construir, ampliar o refaccionar su primera vivienda. Además, cada banco tendrá un plazo de 90 días para aplicar los fondos recibidos a esos préstamos.

La iniciativa establece también condiciones para los créditos que se otorguen bajo este esquema. La tasa máxima será de UVA más 7,5%, el plazo mínimo de devolución será de 15 años y el monto máximo de cada préstamo alcanzará el equivalente a 150.000 UVA.

El desafío de conseguir fondeo a largo plazo

La medida busca atender una de las principales limitaciones estructurales del sistema hipotecario argentino: la falta de recursos de largo plazo. Mientras una hipoteca puede extenderse durante 20, 25 o incluso más años, gran parte del dinero con el que trabajan los bancos proviene de depósitos de muy corto plazo. Esa diferencia obliga a las entidades a manejar con cautela la cantidad de préstamos que pueden otorgar y, en muchos casos, limita la expansión del crédito.

Caputo sostuvo que el objetivo es generar las condiciones para que las entidades puedan acelerar la oferta de financiamiento para vivienda. Según explicó, el FGS no asumirá el riesgo crediticio de cada familia, sino que aportará liquidez a los bancos, que continuarán siendo responsables de analizar a los solicitantes y administrar los préstamos.

La diferencia no es menor: el programa no crea una nueva línea hipotecaria estatal directa, sino que busca fortalecer el sistema de financiamiento bancario para ampliar el volumen de préstamos disponibles.

El posible impacto sobre la construcción

Más allá del efecto sobre quienes buscan comprar una propiedad, la medida también puede tener consecuencias sobre la actividad de la construcción.

El programa incluye expresamente la posibilidad de utilizar los créditos para la construcción, ampliación y refacción de la primera vivienda. Esto abre una oportunidad para que una mayor disponibilidad de financiamiento llegue también a arquitectos, desarrolladores, constructoras, proveedores de materiales y toda la cadena vinculada a la obra.

Además, la recuperación del crédito hipotecario suele tener un efecto multiplicador sobre el mercado inmobiliario. La posibilidad de acceder a financiamiento puede facilitar operaciones que, sin crédito, permanecerían postergadas, generando movimiento en distintos segmentos de la economía.

Durante la presentación, el ministro estimó que el programa podría brindar soluciones habitacionales a alrededor de 17.000 o 18.000 familias. También destacó que una mayor expansión del crédito podría contribuir a impulsar la construcción y la actividad económica en general.

Una señal para un mercado que busca recuperar dinamismo

El anuncio llega en un momento en el que el crédito hipotecario volvió a ocupar un lugar central en las expectativas del sector inmobiliario. Tras varios años con una presencia limitada, la reaparición de líneas de financiamiento generó un cambio en el mercado, aunque la consolidación de ese proceso continúa enfrentando desafíos vinculados con las tasas, los ingresos de las familias y la disponibilidad de fondos de largo plazo.

En ese contexto, el nuevo esquema apunta a atacar uno de los problemas de fondo: cómo sostener el crecimiento de los préstamos sin que los bancos deban financiar operaciones a muy largo plazo con recursos que, en gran medida, tienen vencimientos mucho más cortos. El desafío ahora será conocer la respuesta de las entidades financieras y el alcance real que tendrá el programa una vez que comiencen las licitaciones y los fondos se transformen efectivamente en nuevos créditos.

Para el mercado inmobiliario y la construcción, la expectativa estará puesta en si esta mayor disponibilidad de financiamiento logra traducirse en más operaciones, nuevos proyectos y una recuperación sostenida de la actividad.

La posibilidad de acceder a una vivienda propia continúa siendo uno de los principales motores del crédito hipotecario. Pero, en un país donde el financiamiento de largo plazo ha sido históricamente escaso, la creación de mecanismos que permitan darle mayor previsibilidad al sistema puede convertirse en una pieza clave para transformar esa demanda en operaciones concretas.

Con un programa de hasta $2 billones y un destino específico hacia la primera vivienda, el Gobierno apuesta a que el crédito vuelva a ganar protagonismo. El impacto final dependerá de la velocidad de implementación, de la participación de los bancos y, sobre todo, de que las condiciones financieras resulten accesibles para las familias que buscan dar el paso hacia la casa propia.

 

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