2026-07-23

Acceso a la vivienda

Casi la mitad de los jóvenes argentinos sigue viviendo con sus padres por el alto costo de independizarse

Un estudio de UADE la reveló que el 44% de los jóvenes aún vive con sus padres. El principal obstáculo para emanciparse es el costo de alquilar, ya que independizarse requiere ingresos muy superiores al salario promedio de este segmento.

El acceso a una vivienda propia o en alquiler continúa siendo uno de los principales desafíos para los jóvenes argentinos. La combinación de altos costos habitacionales, ingresos insuficientes y un mercado de alquileres cada vez más exigente hace que la independencia residencial se postergue cada vez más.

Un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE reveló que el 44% de los jóvenes actualmente con sus padres, convirtiéndose en la situación habitacional más frecuente. En tanto, el 26% reside solo y el 21% comparte vivienda con amigos o compañeros.

Los datos muestran que la decisión de permanecer en el hogar familiar está estrechamente vinculada a cuestiones económicas más que a una elección personal.

El alquiler, la principal barrera

Según el informe, el 44% de los encuestados identifica al costo del alquiler, las expensas y los servicios como el principal impedimento para independizarse. La denominada canasta de emancipación alcanza actualmente los $1.321.651 mensuales a nivel nacional. Ese monto contempla:

-Alquiler: $623.726

-Expensas y servicios (luz, gas, agua e internet): $370.512

-Canasta básica de consumo personal: $327.413

La cifra contrasta con un salario promedio joven cercano a los $900.000, por lo que independizarse requiere contar con ingresos 47% superiores a los que percibe la mayoría de este segmento de la población.

Persisten las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres

El estudio también evidencia una marcada brecha de género al momento de lograr la independencia económica. Mientras los varones que se emancipan cuentan con ingresos promedio de $900.000, las mujeres lo hacen con aproximadamente $616.300, lo que representa una diferencia del 32%.

A su vez, el 52% de los jóvenes tiene ingresos inferiores a los de sus padres, lo que refleja una importante dependencia económica dentro del hogar familiar.

En ese contexto, el 76% de quienes viven con sus padres no realiza aportes económicos al hogar o lo hace únicamente de manera ocasional.

El deseo de independizarse sigue vigente

Pese a las dificultades, la mayoría de los jóvenes mantiene el objetivo de vivir por su cuenta. 

El relevamiento señala que el 58% de quienes viven con sus padres tiene intención de mudarse, mientras que un 21% todavía tiene dudas y otro 21% asegura que no planea hacerlo.

Entre quienes desean independizarse predominan las expectativas de lograr una mayor libertad personal, tranquilidad y crecimiento individual. Sin embargo, reconocen que los principales desafíos serán afrontar los costos económicos, organizar las tareas domésticas y administrar el tiempo.

Entre la contención familiar y la frustración

La investigación también analizó el aspecto emocional de la convivencia con los padres. Para el 27%, permanecer en el hogar familiar representa tranquilidad, apoyo y contención. No obstante, también aparecen sentimientos negativos: un 14% manifiesta frustración por no poder independizarse y un 13% asegura sentir que su vida está estancada.

En la misma línea, dos de cada tres jóvenes afirman identificarse total o parcialmente con la idea de ser adultos que aún mantienen hábitos propios de la adolescencia dentro del hogar familiar.

La emancipación llega cerca de los 30 años

El informe establece que la edad mediana de emancipación en Argentina es de 28,1 años. Las mujeres logran independizarse antes, con una edad promedio de 27,1 años, mientras que los varones lo hacen alrededor de los 29,2 años.

También existen diferencias geográficas. En la Ciudad de Buenos Aires, la mitad de los jóvenes alcanza la independencia cerca de los 27 años, mientras que en los partidos del Gran Buenos Aires ese umbral recién se alcanza alrededor de los 30 años.

Cada vez más jóvenes vuelven a la casa de sus padres

Otro dato que refleja la fragilidad de los proyectos habitacionales es que uno de cada siete jóvenes regresó a vivir con sus padres después de haberse independizado. El 15% de los encuestados atravesó esta situación, principalmente tras regresar del exterior (36%), por una separación o divorcio (17%) o debido al incremento de los costos habitacionales (14%). Para la investigadora en Psicología de UADE, Juana Jurado, este fenómeno refleja un cambio profundo en la forma en que los jóvenes construyen su autonomía.

"La salida de la casa familiar ya no depende solo del deseo de independencia, sino de una combinación de factores económicos, familiares y emocionales. Para la mayoría, irse de casa se volvió una proeza económica", señaló.

La especialista agregó que muchos jóvenes hoy transitan una "autonomía parcial", ya que trabajan, estudian y toman decisiones propias, pero continúan viviendo con sus padres gracias a la contención económica y emocional que ofrece el hogar familiar.

En ese escenario, la independencia residencial deja de ser un paso inmediato y pasa a depender, cada vez más, de la posibilidad de acceder a ingresos que permitan afrontar el elevado costo de la vivienda en Argentina.

Mirá el informe en el documento adjunto

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