Actualidad
Fútbol, urbanismo y mercado inmobiliario: qué barrios concentran más canchas en la Ciudad de Buenos Aires
Mientras la selección argentina vuelve a despertar la pasión futbolera, un relevamiento aporta una mirada diferente sobre el deporte más popular del país: su vínculo con la evolución urbana y el mercado inmobiliario y el valor del suelo.
La plataforma especializada en terrenos para desarrollo inmobiliario Terres elaboró un mapa que identifica las 411 canchas de fútbol existentes en la Ciudad de Buenos Aires, desde estadios profesionales hasta complejos de fútbol 5 y potreros. El estudio concluye que la distribución de estos espacios está estrechamente relacionada con el valor de la tierra y la historia del crecimiento urbano.
Uno de los datos más llamativos es que el barrio con mayor cantidad de canchas no es La Boca, históricamente asociada al fútbol argentino, sino Villa Soldati, que reúne 57 espacios destinados a la práctica deportiva.
Detrás aparecen Flores y Palermo, con 35 canchas cada uno, seguidos por Belgrano (28), Núñez (25), Villa Lugano y La Boca, ambos con 21. Completan los primeros lugares Barracas y Parque Avellaneda, consolidando una fuerte presencia de infraestructura deportiva en el sur de la ciudad.
Para Federico Akerman, director de Terres, esta distribución responde principalmente a la disponibilidad histórica de suelo. "El fútbol porteño vive, casi siempre, sobre el terreno que la ciudad no construyó. Lo que cambia entre un estadio y un potrero es el momento. Los estadios aprovecharon el terreno cuando no había grandes construcciones, hace noventa años. Los potreros ocuparon y ocupan sobrantes de terreno", explicó.
El informe sostiene que los grandes estadios porteños fueron construidos cuando esos barrios todavía formaban parte de la periferia urbana. En aquel momento el valor del suelo era considerablemente menor, lo que permitió desarrollar parcelas de gran tamaño que hoy serían prácticamente imposibles de conseguir.
Con el paso de las décadas, Buenos Aires expandió su tejido urbano y terminó rodeando esas grandes superficies deportivas, que hoy permanecen como piezas singulares dentro de barrios completamente consolidados.
El valor del suelo también explica dónde se juega al fútbol
El estudio detecta dos grandes áreas de concentración de canchas: una en el norte, integrada por barrios como Núñez, Belgrano y Palermo, y otra en el sur, donde sobresalen Villa Soldati, Flores y Villa Lugano.
Aunque ambos sectores concentran infraestructura deportiva, las razones son diferentes.
En el sur predominan los terrenos públicos, fiscales o de menor valor inmobiliario, donde históricamente existió menor presión para construir. Esa disponibilidad permitió el desarrollo tanto de potreros como de grandes predios deportivos.
"Villa Soldati encabeza el ranking de canchas por la misma razón por la que el sur tiene tanto fútbol de todo tipo: el entorno del Parque Roca, el ex Parque de la Ciudad, los grandes complejos de vivienda social y los bordes de autopista dejaron una enorme superficie de tierra barata y sin presión para construir", explicó Akerman.
Según el directivo, la configuración urbana de esos barrios, caracterizada por edificios sobre grandes espacios abiertos, favoreció además la aparición de numerosos potreros que fueron apropiados por los propios vecinos.
En contraste, Palermo, Belgrano y Núñez conservan una importante cantidad de infraestructura deportiva porque clubes e instituciones adquirieron grandes extensiones hace varias décadas, cuando esos sectores aún no tenían el alto valor inmobiliario que presentan actualmente.
Los barrios donde la construcción desplazó a los potreros
El informe también identifica un fenómeno inverso en los sectores donde actualmente se registra mayor desarrollo inmobiliario. Barrios como Villa Urquiza, Colegiales, Villa Crespo, Caballito y Almagro muestran una escasa presencia de potreros, producto del crecimiento edilicio y del elevado valor del suelo.
En esos casos, la construcción fue ocupando progresivamente los terrenos disponibles, reduciendo el espacio para usos deportivos informales. Incluso los estadios históricos ubicados en estas zonas conviven con una creciente presión urbana. Ferro, en Caballito, o Atlanta, en Villa Crespo, representan casos donde grandes predios deportivos quedaron rodeados por barrios de alta densidad y fuerte actividad inmobiliaria.
El futuro del fútbol también depende del planeamiento urbano
Otro de los fenómenos analizados por Terres es la expansión del fútbol 5 durante las últimas tres décadas. Muchas de estas canchas se instalaron sobre antiguos galpones industriales, lotes vacantes o pulmones de manzana, especialmente en sectores como Bajo Flores y Barracas.
Para Akerman, este tipo de desarrollos funciona muchas veces como un uso transitorio del suelo hasta que el terreno adquiere un valor suficiente para transformarse en un proyecto inmobiliario de mayor escala. "Es un uso rentable y reversible que ocupa el lote mientras su mejor destino todavía no paga. Es lo primero que va a cambiar de manos cuando la presión del desarrollo llegue a esos bordes", señaló.
El informe concluye que el avance de la densificación urbana plantea un desafío para el futuro de la infraestructura deportiva de la Ciudad. Mientras los grandes estadios aparecen como equipamientos consolidados con escasas posibilidades de desaparecer, los potreros y muchas canchas de fútbol 5 podrían verse desplazados por nuevos desarrollos inmobiliarios si no son contemplados dentro de la planificación urbana.
En ese contexto, Terres sostiene que preservar estos espacios resulta tan importante para la calidad de vida urbana como planificar escuelas, hospitales o espacios verdes, ya que forman parte de la identidad y de la vida cotidiana de los barrios porteños.