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Profesionales de la construcción aseguran que la actividad del sector disminuyó en el último año
La actividad de la industria de la construcción continúa atravesando un escenario complejo. Así lo refleja la 27ª edición del Estudio de Opinión Construya, que indica que el 62% de los profesionales de la cadena de valor aseguró que su nivel de actividad fue inferior al registrado doce meses atrás.
El relevamiento, de alcance nacional, se realizó entre el 31 de octubre y el 25 de noviembre de 2025 y contó con la participación de 407 profesionales del sector. Si bien el dato interanual sigue siendo negativo, se observa una mejora relativa respecto de la medición anterior: la proporción de respuestas negativas cayó siete puntos porcentuales frente a abril de 2025.
Del total de encuestados, un 22% afirmó que su actividad se mantuvo en niveles similares a los de un año atrás, mientras que un 16% indicó haber registrado una mejora.
Más allá del desempeño reciente, el estudio muestra un repunte en las expectativas para el futuro próximo. El 58% de los consultados consideró que su nivel de actividad será mayor dentro de un año, el 21% cree que se mantendrá estable y otro 21% anticipa una nueva caída.
Principales dificultades del sector de la construcción
Entre los factores que hoy condicionan el desempeño de la actividad, los encuestados señalaron tres problemas centrales:
-Mayor costo de construcción (19%), principal dificultad para arquitectos, desarrolladores, constructores, distribuidores de materiales y maestros mayores de obra.
-Menor disponibilidad de financiamiento (15%), especialmente relevante para ingenieros, constructores e inmobiliarias.
-Baja demanda del mercado (13%), que impacta con fuerza en distribuidores, desarrolladores y constructores.
Según el Grupo Construya, a estos factores se suman la incertidumbre cambiaria y la menor inversión en obras privadas, ambos con el 10% de las respuestas.
Construcción: Factores que impulsan la actividad
Del lado de los aspectos positivos, los profesionales destacaron a la construcción como refugio de valor y al crecimiento de la actividad económica, que concentraron el 21% de las menciones cada uno. También aparecen el crecimiento de las obras privadas (11%) y una eventual mayor disponibilidad de financiamiento (10%).
Las obras privadas nuevas medianas y pequeñas son hoy el principal motor del sector: el 47% de los encuestados las señaló como las más dinámicas. En segundo lugar aparecen las refacciones y ampliaciones (36%). Las obras privadas grandes representaron el 14% y las obras públicas apenas el 3%.
Las inmobiliarias fueron nuevamente el segmento más optimista: el 39% indicó que su actividad mejoró, en línea con la fuerte recuperación de las escrituras en el último año y medio.
En cambio, entre arquitectos, ingenieros, constructores y desarrolladores predominó una visión negativa, con caídas que en muchos casos superaron el 20% interanual.
Panorama regional de la industria de la construcción
En todas las regiones del país predominó la percepción de contracción de la actividad. La proporción de respuestas negativas osciló entre el 54% en el NEA y el 64% en la Patagonia, región que mostró el mayor nivel de pesimismo.
El NOA fue la región con mayor porcentaje de respuestas positivas (24%), aunque también allí la mayoría reportó una caída interanual.
La construcción se mantiene como el principal método de ahorro para el 29% de los encuestados, seguida por acciones (25%) y el dólar (17%). A la hora de invertir, la rentabilidad y el tiempo de retorno fueron los principales factores de decisión, seguidos por costos, financiamiento y ubicación.
En cuanto a tendencias, el 39% destacó el uso de materiales innovadores, el 32% la sostenibilidad y el 17% la digitalización, confirmando un cambio gradual en las prioridades del sector.