2026-01-19

Mercado inmobiliario

Real estate 2026: El regreso del crédito hipotecario redefine la demanda y eleva el estándar del mercado

Con mayor previsibilidad macroeconómica y un comprador más profesional, el crédito hipotecario vuelve a ocupar un rol central en un mercado que apuesta a la estabilidad, la diferenciación y la calidad de los desarrollos.

Los expertos en real estate ahora aseguran que el comprador se ha vuelto más profesional.  El sector está esperanzado con el regreso del crédito hipotecario y con que el escenario macroeconómico muestre mayor previsibilidad. Por eso, el mercado inmobiliario transita una etapa de reconfiguración. La actividad dejó atrás la parálisis de años anteriores y se encamina hacia una recuperación gradual, marcada más por la selectividad que por el volumen.

La reaparición del crédito fue uno de los factores clave que explicó el cambio de clima durante 2025. Desde WGW Desarrollos, su socio director, Sebastián Wierzba, señala que “la consolidación del crédito, especialmente durante el primer semestre del año, dinamizó un mercado que había estado prácticamente detenido durante 2023 y gran parte de 2024”. A ese proceso se sumó el regreso de capitales externos: “aparecieron inversores extranjeros y argentinos residentes en el exterior, en parte como estrategia de diversificación y en parte aprovechando precios relativos atractivos en dólares”.

El impacto del financiamiento también quedó reflejado en los datos de escrituras. Francisco Altgelt, presidente de Altgelt, destaca que “el año terminó con unas 15.000 escrituras con hipoteca en la Ciudad de Buenos Aires, casi cuatro veces más que en 2024”. Según explica, junto con el crédito reapareció el inversor que volvió a ver al ladrillo como resguardo de valor o como vehículo para obtener una rentabilidad en dólares cercana al 5%.

Un comprador más profesional y selectivo

Más allá de los números, los referentes del sector coinciden en que el principal cambio fue cualitativo. Uriel Broitman, director de SYGSA, asegura que durante 2025 se consolidó “un comprador mucho más profesional, racional y selectivo”, que dejó atrás decisiones coyunturales para enfocarse en fundamentos sólidos. Ese nuevo perfil prioriza proyectos bien ubicados, desarrollados por empresas con trayectoria y con propuestas de valor claramente definidas.

En la misma línea, Leonardo Rodríguez Nader, CEO de CMNV, sintetiza el año como “el de la reconfiguración de la demanda y de un comprador más sofisticado”, que dejó de buscar solamente metros cuadrados para interesarse por “experiencias de vida, eficiencia y activos con propósito”.

Expectativas positivas, sin saltos bruscos

De cara a 2026, el consenso es optimista, aunque sin expectativas de un crecimiento explosivo. Wierzba sostiene que “la perspectiva es muy positiva, especialmente por lo que se viene vislumbrando desde el resultado electoral de octubre en adelante”, y remarca que el principal motor seguirá siendo el crédito hipotecario.

Broitman coincide, pero introduce una dosis de cautela: “No esperamos un boom, sino una consolidación gradual”, apoyada en un contexto de mayor previsibilidad macroeconómica. En ese escenario, el crédito podría ser determinante: “Si logra estabilidad en tasas, plazos y reglas claras, puede convertirse en el principal motor de reactivación del sector”.

Desde Altgelt anticipan una suba de precios “muy moderada”, condicionada por el comportamiento del dólar y la evolución del financiamiento. “Una mayor reactivación del crédito hipotecario ampliaría la demanda y podría acelerar levemente el alza de los valores”, explica.

Estabilidad y diferenciación, las nuevas claves

La estabilidad aparece como la variable más mencionada al analizar tasas, inflación y tipo de cambio. Desde WGW Desarrollos prevén “mayor estabilidad desde todo punto de vista, lo que genera confianza y previsibilidad para toda la cadena del sector”.

Para Rodríguez Nader, el financiamiento de largo plazo es estructural: “Sin crédito no hay mercado inmobiliario moderno”, afirma, y agrega que “un dólar calmo incentiva a sacar ahorros del colchón y volcarlos a la economía real”.

En paralelo, se profundiza una tendencia clara hacia la diferenciación. “Hoy los nuevos desarrollos están orientados a ofrecer experiencias y valor agregado, más que a sumar metros cuadrados”, señala Broitman, con foco en proyectos de menor densidad, arquitectura cuidada y una relación más fluida entre interior y exterior.

Desde CMNV elevan el estándar: “Los desarrollos más competitivos combinan sustentabilidad real, flexibilidad y una integración honesta con el entorno”, donde la eficiencia térmica, la durabilidad y el bajo mantenimiento dejaron de ser atributos deseables para convertirse en requisitos básicos.

Qué productos demanda el mercado

En cuanto a tipologías, el mercado sigue premiando funcionalidad y calidad. Wierzba destaca una mayor salida de “unidades de dos ambientes amplios, superiores a los 50 m²”, y también de “unidades familiares de cuatro ambientes, con cochera incluida”.

En términos de rentabilidad, Rodríguez Nader estima que debería normalizarse en niveles del 15% al 20% en dólares para el ciclo completo de obra, aunque advierte que, en un escenario de costos más elevados, “la rentabilidad se defiende con valor agregado y diferenciación”.

Un 2026 de recuperación selectiva

El crédito hipotecario aparece como la gran oportunidad, aunque la cautela sigue presente. Altgelt advierte que “una retracción del tipo de cambio puede generar una suba de los costos de obra y complicar la planificación”.

Con un comprador más exigente, el financiamiento nuevamente en agenda y la estabilidad como valor central, el real estate argentino se encamina hacia un 2026 de recuperación gradual y selectiva. Ya no alcanza con construir: el mercado premia planificación, diferenciación y visión de largo plazo. El desafío será sostener el delicado equilibrio entre costos, precios y confianza, en un país donde la previsibilidad continúa siendo el activo más escaso.

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