lunes 7 de septiembre de 2026

La vivienda cada vez más lejos

Una casa de apenas 1,9 m²: el impactante proyecto que expone hasta dónde llegó la crisis habitacional

Tres viviendas construidas en Suecia representan los metros cuadrados que una persona de 25 años puede permitirse comprar según sus ingresos. La más pequeña tiene solo 1,9 m² y busca poner en evidencia las crecientes dificultades de los jóvenes para acceder a una vivienda.

Una vivienda de apenas 1,9 metros cuadrados puede parecer una provocación arquitectónica. Sin embargo, detrás de esta construcción existe una pregunta mucho más profunda: ¿cuánto espacio puede permitirse comprar hoy una persona joven?

Ese es el interrogante que impulsó un particular proyecto desarrollado en Suecia por la promotora inmobiliaria Riksbyggen y la agencia creativa BBDO Nordics. La iniciativa consistió en diseñar tres pequeñas viviendas cuyas dimensiones representan, de manera concreta, la superficie que una persona de 25 años podría comprar actualmente de acuerdo con sus ingresos, sus posibilidades de ahorro, el valor de las propiedades y las condiciones de acceso al crédito.

El resultado es impactante. La vivienda más pequeña, proyectada para Estocolmo, tiene apenas 1,9 metros cuadrados. Las otras dos alcanzan los 3,1 y 4,5 metros cuadrados y representan la situación de los jóvenes en Gotemburgo y Umeå, respectivamente.

Cuando las estadísticas se transforman en espacio habitable

El proyecto parte de un índice desarrollado para calcular cuántos metros cuadrados de vivienda puede adquirir una persona joven en función de diferentes variables económicas. Para realizar los cálculos se utilizaron datos sobre ingresos, precios inmobiliarios, ahorros y condiciones hipotecarias. De esta manera, las pequeñas construcciones buscan transformar una problemática habitualmente expresada mediante números y porcentajes en una experiencia física y visual.

La intención, según explicaron los impulsores de la iniciativa, es hacer visible una realidad que muchas veces queda diluida detrás de las estadísticas: para una parte importante de las nuevas generaciones, acceder a una vivienda propia se ha convertido en un objetivo cada vez más difícil.

Las tres ciudades elegidas representan diferentes regiones de Suecia, pero comparten un mismo problema: una elevada demanda de vivienda y crecientes dificultades para que los jóvenes puedan comprar una propiedad.

Tres casas diminutas con estilos arquitectónicos diferentes

Lejos de construir simples maquetas, el equipo decidió desarrollar viviendas con identidad arquitectónica propia. Cada una de ellas fue diseñada para remitir a diferentes períodos y estilos característicos de la arquitectura sueca.

Una de las construcciones toma referencias de las viviendas de finales del siglo XIX, con detalles tradicionales como pisos de madera y elementos decorativos. Otra se inspira en el funcionalismo escandinavo de las décadas de 1930 y 1940, mientras que la tercera presenta un lenguaje más contemporáneo y materiales sencillos.

El contraste entre una estética reconocible y las dimensiones extremadamente reducidas es precisamente uno de los recursos utilizados para generar impacto. A simple vista parecen pequeñas casas tradicionales, pero su escala revela rápidamente una situación que sus creadores consideran absurda: el espacio que una persona joven puede llegar a comprar se reduce cada vez más.

La vivienda como un problema de las nuevas generaciones

El acceso a la vivienda se convirtió en uno de los principales desafíos para los jóvenes en numerosos países. Los elevados precios de las propiedades, el crecimiento de los alquileres y las dificultades para acceder al crédito hipotecario han extendido la permanencia en el hogar familiar y retrasado la emancipación.

En Suecia, el proyecto se difundió además en un contexto político particular, ya que sus impulsores buscaron instalar el debate sobre la vivienda entre los temas prioritarios de cara a las elecciones generales de septiembre de 2026. Según los responsables de la campaña, uno de cada cinco jóvenes suecos continúa viviendo con sus padres.

La problemática, sin embargo, trasciende las fronteras de ese país.

En grandes ciudades de Vietnam, por ejemplo, la escasez de viviendas asequibles impulsó durante años la expansión de los llamados microapartamentos. Estas unidades se convirtieron en una alternativa para estudiantes y trabajadores de menores ingresos, aunque también generaron serios cuestionamientos por las condiciones de habitabilidad y los riesgos de seguridad.

¿Hasta dónde puede reducirse una vivienda?

El proyecto sueco vuelve a poner sobre la mesa un debate que también atraviesa a las principales ciudades del mundo: la reducción de las superficies habitables. Las unidades cada vez más pequeñas aparecen como una respuesta del mercado frente al encarecimiento del suelo y las dificultades de acceso a la vivienda. Sin embargo, el límite entre optimizar los metros cuadrados y resignar condiciones básicas de habitabilidad plantea nuevos desafíos para arquitectos, desarrolladores y responsables de las políticas urbanas.

La casa de 1,9 metros cuadrados no pretende ser, en ese sentido, una solución habitacional. Todo lo contrario: fue concebida como una representación extrema de un problema.

Su objetivo es mostrar, de una manera difícil de ignorar, qué ocurre cuando los ingresos de una generación crecen a un ritmo diferente al de los precios de las viviendas.

Y deja una pregunta abierta para las ciudades del futuro: si cada vez hacen falta más años de trabajo para acceder a una propiedad, ¿cuánto espacio estaremos dispuestos, o forzados, a resignar para poder llamarla hogar?