domingo 19 de abril de 2026

Arquitectura

Construyó un edificio a mano durante 20 años y el resultado es único

Una obra única en Tokio: el arquitecto Keisuke Oka construyó durante casi 20 años un edificio de hormigón casi sin planos ni maquinaria, desafiando los métodos tradicionales y creando una pieza arquitectónica irrepetible.

En un pequeño lote del este de Tokio, a pocos minutos de la estación Mita, se levanta una de las obras más singulares de la arquitectura contemporánea. Se trata del Arimaston Building una estructura de hormigón completamente construida a mano por el arquitecto japonés Keisuke Oka, quien lleva 20 años dedicado a su desarrollo.

Apodado como el “Gaudí de Mita”, en referencia al célebre arquitecto español Antoni Gaudí, Keisuke Oka encaró este proyecto de manera radicalmente distinta a los estándares actuales: Casi sin planos y sin ningún tipo de maquinaria maquinaria pesada y sin equipos de trabajo. Desde la recolección de materiales hasta la mezcla del hormigón, cada etapa fue realizada de forma manual, dando como resultado una construcción de formas orgánicas, irregulares y únicas.

El edificio, cuya estructura ya se encuentra prácticamente finalizada tras el retiro de los andamios, emerge hoy en un contexto urbano llamativo. Mientras el barrio atraviesa un proceso de renovación a gran escala y numerosos edificios cercanos fueron demolidos, el Arimaston Building permanece como una pieza solitaria, casi fuera del tiempo, resistiendo entre los cambios.

El nombre “Arimaston” surge de la combinación de tres palabras japonesas: hormiga, trucha y milano (ave), una elección que refleja tanto la identidad del proyecto como la historia personal de Keisuke Oka. Criado en un contexto de escasez durante las décadas del 60 y 70, el arquitecto sostiene que su obra es una respuesta a una época en la que las personas debían construir con sus propias manos. “Hoy todo está hecho para nosotros”, ha señalado en distintas oportunidades.

Lejos de los procesos industrializados, Keisuke Oka fue resolviendo el diseño a medida que avanzaba la obra, improvisando soluciones constructivas y apostando a una lógica más intuitiva que técnica. Según el propio arquitecto, el edificio está pensado para perdurar al menos 200 años.

Una vez finalizado por completo, el Arimaston Building tendrá un uso mixto: Oka planea habitar los pisos superiores, mientras que la planta baja será destinada a un local comercial. A través de sus redes sociales y su sitio web, el arquitecto comparte el progreso de la obra y comercializa publicaciones independientes donde documenta en profundidad el proceso constructivo.

El arquitecto japonés Keisuke Oka

Más que un edificio, el Arimaston se consolida como una declaración arquitectónica: un manifiesto construido a mano que desafía las lógicas de producción actuales y revaloriza el vínculo directo entre el creador y la materia.