2026-10-29

Mercado inmobiliario

Flipping inmobiliario: cuánto cuesta reformar un departamento y qué arreglos pueden generar mayor ganancia

La compra de propiedades usadas para refaccionarlas y venderlas puede ofrecer oportunidades de negocio en el mercado inmobiliario. Los especialistas explican cuánto cuesta una reforma, qué ambientes conviene priorizar y por qué calcular bien la inversión es clave para obtener ganancias.

El flipping inmobiliario gana espacio como estrategia para quienes buscan oportunidades en el mercado de viviendas usadas. El mecanismo consiste en comprar una propiedad a un precio conveniente, realizar mejoras para aumentar su atractivo comercial y venderla en un plazo que permita recuperar la inversión y obtener una ganancia.

Según especialistas del sector, una operación bien planificada puede alcanzar una rentabilidad bruta cercana al 30%. Sin embargo, el resultado depende de múltiples factores, entre ellos el precio de compra, el costo de las refacciones, los gastos asociados a la operación y el valor que el mercado esté dispuesto a pagar por el inmueble terminado.

El contexto de los costos de construcción y los precios de las propiedades usadas puede abrir oportunidades para este tipo de negocios. En septiembre de 2026, el Índice del Costo de la Construcción del INDEC registró una suba mensual del 1,5% en el Gran Buenos Aires, mientras que el rubro materiales aumentó un 1,3%. En paralelo, algunos relevamientos de precios de insumos mostraron bajas puntuales.

En este escenario, la posibilidad de adquirir departamentos que necesitan mejoras y ponerlos nuevamente en el mercado requiere un análisis detallado de los números. Según un informe difundido por el Grupo Construya, la clave no pasa solamente por conseguir una propiedad barata, sino por identificar unidades cuyo precio de compra deje margen suficiente para afrontar las obras y los gastos posteriores.

Virgilio Raiden, presidente de la Cámara Argentina de Flipping Inmobiliario (CAFI), y Matías Larrea, de CIRE Inversiones y miembro de la entidad, señalaron que el primer paso es establecer cuánto se puede pagar por la propiedad. Para ello, resulta necesario analizar inmuebles comparables en la misma zona y estimar un precio de venta realista una vez finalizadas las mejoras.

Cocinas y baños, los ambientes que pueden agregar valor

Dentro de una reforma para reventa, las cocinas y los baños suelen ocupar un lugar prioritario. El estado de estos ambientes influye en la percepción que genera una vivienda durante las visitas y puede condicionar el interés de los potenciales compradores.

Una cocina desactualizada, un baño deteriorado o revestimientos antiguos pueden restarle atractivo a un departamento que cuenta con una buena ubicación y una distribución funcional. Por eso, renovar estos espacios puede contribuir a mejorar su presentación y sus posibilidades comerciales.

También existen intervenciones de menor alcance que permiten actualizar una propiedad sin afrontar el costo de una remodelación integral. Entre ellas se encuentran la pintura, la renovación de pisos, la mejora de la iluminación y la reparación de terminaciones.

En cambio, modificar la distribución de los ambientes, reemplazar todas las instalaciones o realizar trabajos estructurales puede elevar considerablemente el presupuesto. Estas intervenciones se justifican cuando generan una mejora concreta en la funcionalidad o en el valor de mercado del inmueble.

Laura Casas, vicepresidenta de CAFI, también destacó el atractivo de atributos como patios, terrazas, balcones, parrillas y espacios adaptables al trabajo en el hogar. Su aporte resulta relevante para definir qué características conviene potenciar en función del público al que se busca llegar.

Cuánto cuesta reformar un departamento

El presupuesto de una obra depende del estado inicial de la unidad, la calidad de los materiales y la profundidad de los trabajos. Matías Larrea distinguió tres niveles de intervención, con valores orientativos expresados en dólares por metro cuadrado.

Una reforma leve puede costar entre USD 250 y USD 300 por m². Esta categoría contempla tareas como pintura, mejoras de iluminación, reparación o recambio de pisos y otras actualizaciones estéticas.

Para una reforma intermedia, que puede incluir la renovación de la cocina y el baño, los revestimientos, la carpintería y parte de las instalaciones, la referencia se ubica entre USD 350 y USD 400 por m².

Por su parte, una reforma integral puede demandar entre USD 450 y USD 550 por m². Este tipo de intervención comprende trabajos de mayor profundidad, renovación de instalaciones y posibles modificaciones en la distribución de los ambientes.

En un departamento de 60 m², una reforma intermedia podría representar una inversión de aproximadamente USD 24.000. Si se requiere una intervención integral, el presupuesto puede superar los USD 30.000, dependiendo de las condiciones de la propiedad y del alcance de los trabajos.

A estos montos deben sumarse los materiales y servicios necesarios para ejecutar la obra. Pisos, porcelanatos, pinturas, griferías, sanitarios, muebles de cocina, mesadas, luminarias y revestimientos forman parte de los rubros que pueden incidir en el costo final.

No obstante, invertir más en una reforma no garantiza una mayor rentabilidad. La decisión debe responder al precio de reventa esperado y a las mejoras que los compradores estén dispuestos a reconocer en el valor de la propiedad.

Un ejemplo: cuánto hay que invertir para comprar, reformar y vender

Un caso presentado por Larrea permite dimensionar el capital necesario para una operación de flipping inmobiliario. El ejemplo contempla un departamento de 60 m² ubicado en Caballito, adquirido a USD 1.200 por m², lo que equivale a un precio de compra de USD 72.000.

Al incorporar la comisión inmobiliaria, los gastos de escritura y el impuesto de sellos cuando corresponde, el desembolso inicial estimado asciende a USD 77.220.

A ese monto se agregan USD 24.000 para una reforma intermedia, USD 1.200 destinados a contingencias, USD 2.500 para staging —la preparación visual de la vivienda para su comercialización— y otros USD 2.000 para ajustes de valor.

De esta manera, la inversión acumulada supera los USD 106.000 antes de considerar todos los posibles gastos de mantenimiento y comercialización.

Si el departamento pudiera venderse a USD 2.400 por m², el precio de salida alcanzaría los USD 144.000. Bajo esos supuestos, el cálculo presentado por los especialistas estima una rentabilidad bruta cercana al 34% en seis meses.

Se trata de una proyección y no de una ganancia garantizada. Para determinar el resultado efectivo, es necesario descontar los gastos de venta y tenencia, además de contemplar cualquier desvío respecto del presupuesto inicial o del precio de reventa previsto.

Los costos ocultos que pueden reducir la ganancia

Uno de los principales riesgos del flipping inmobiliario es subestimar los gastos que aparecen durante la operación. Las comisiones, los impuestos, la escritura, las expensas y los servicios deben incorporarse al cálculo desde el comienzo.

También es importante reservar un fondo para imprevistos. Al retirar revestimientos o abrir paredes pueden aparecer problemas de humedad, cañerías deterioradas o instalaciones eléctricas que requieran trabajos adicionales y eleven el costo de la obra.

El tiempo constituye otra variable determinante. Mientras la propiedad permanece sin vender, se acumulan gastos de mantenimiento y el capital invertido continúa inmovilizado. Una demora en la comercialización puede reducir de manera significativa la rentabilidad inicialmente proyectada.

Por eso, antes de concretar una compra, los especialistas recomiendan definir un precio de venta probable, solicitar presupuestos detallados y priorizar las mejoras que puedan tener una incidencia real en el atractivo comercial del inmueble.

En definitiva, el resultado del flipping inmobiliario no depende únicamente de comprar barato y vender más caro. La diferencia entre una operación rentable y otra que termina consumiendo el capital está en calcular correctamente todos los costos, elegir las refacciones adecuadas y evaluar cuánto está dispuesto a pagar el mercado por la propiedad terminada.

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