2026-05-28

Arquitectura

Un joven asegura que se pueden construir casas de hormigón de 120 m² en tan solo 48 horas

La innovación es impulsada por Grondplek, una startup especializada en impresión 3D de hormigón fundada por el joven emprendedor Mateo Salvatto junto a otros socios

La industria de la construcción atraviesa una transformación tecnológica que hasta hace pocos años parecía ciencia ficción. La impresión 3D aplicada al hormigón comienza a ganar terreno en distintos países y ahora también desembarcó en la Argentina con una promesa impactante: construir la obra gris de una vivienda de 120 m² en apenas 48 horas.

La innovación es impulsada por Grondplek, una startup especializada en impresión 3D de hormigón fundada por el joven emprendedor Mateo Salvatto junto a otros socios, que incorporó al país tecnología desarrollada por la firma danesa COBOD, una de las compañías líderes a nivel mundial en este segmento.

El sistema funciona mediante una impresora de gran escala —de aproximadamente 11 metros por 11 metros y hasta 7 metros de altura— que deposita una mezcla de hormigón capa por capa siguiendo un diseño digital previamente programado. De esta manera, puede construir muros, paredes, escaleras y diferentes estructuras de forma automatizada y con una velocidad muy superior a la de los métodos tradicionales.

Según explicó Salvatto, la máquina no imprime una vivienda completamente terminada, sino la denominada “obra gris”. Es decir, la estructura de hormigón y los componentes básicos de la construcción. Luego deben incorporarse instalaciones eléctricas, sanitarias, carpinterías, revestimientos y terminaciones.

Salvatto insiste en que la impresión 3D de hormigón no busca reemplazar a los trabajadores, sino desplazar parte de su labor hacia tareas de operación, supervisión y terminación. La máquina puede reducir esfuerzos físicos duros y repetitivos, pero necesita planificación, control humano, técnicos que ajusten la mezcla y operarios que completen todo lo que queda fuera del hormigón impreso. La casa del futuro, al menos en esta fase, no se imprime sola.

Uno de los principales beneficios de esta tecnología es la reducción de tiempos de obra. Mientras que una vivienda tradicional puede demandar varios meses para completar su estructura, la impresión 3D permite ejecutar esa etapa en apenas dos días. Además, la automatización reduce desperdicios de materiales y optimiza el uso del hormigón, ya que el sistema deposita únicamente la cantidad necesaria en cada punto de la construcción.

La compañía asegura que también es posible lograr mejoras en eficiencia energética gracias a diseños con doble pared y cámara de aire, lo que favorece el aislamiento térmico y acústico de las viviendas. Incluso, destacan que las estructuras impresas poseen características antisísmicas.

Otro de los aspectos que genera interés en el sector es la posibilidad de reducir costos. Desde la empresa estiman que el sistema podría disminuir hasta un 30% el valor final de determinadas construcciones, especialmente en proyectos repetitivos o de escala.

La tecnología no apunta únicamente al segmento residencial. Grondplek y Techint Ingeniería y Construcción trabajan en aplicaciones industriales vinculadas a infraestructura, minería, drenajes, fundaciones y fabricación de piezas premoldeadas.

La impresora 3D de hormigón adquirida por Techint representa además un hito regional: es la primera de este tipo incorporada por una empresa constructora en América Latina. El objetivo es utilizarla tanto para obras industriales como para el desarrollo de soluciones constructivas más eficientes y sustentables.

En el sector consideran que esta innovación puede modificar procesos históricos de la construcción, una industria que tradicionalmente incorporó cambios tecnológicos de manera más lenta que otras actividades productivas.

Sin embargo, los especialistas advierten que todavía existen desafíos importantes para masificar este sistema. Entre ellos aparecen la necesidad de adaptar normativas, desarrollar mano de obra especializada, validar costos reales a gran escala y ampliar el acceso a este tipo de equipamiento.

Aun así, el avance ya está en marcha y la impresión 3D aplicada al hormigón empieza a posicionarse como una de las tendencias con mayor potencial para transformar la construcción en los próximos años.

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