Desarrollo Urbano
Cuáles son las ciudades argentinas con mejores y peores condiciones para vivir
El acceso a una vivienda adecuada, la infraestructura urbana y los servicios básicos continúan marcando profundas diferencias entre las ciudades argentinas. Con el objetivo de medir esa realidad, Tejido Urbano elaboró el primer Índice de Hábitat Urbano (IHU), un indicador que compara las condiciones de habitabilidad de las 80 ciudades más pobladas del país y permite conocer cuáles ofrecen un mejor entorno para vivir.
El índice reúne información sobre siete dimensiones fundamentales: el hacinamiento crítico, la cantidad de viviendas compartidas por más de un hogar, las viviendas irrecuperables, el déficit habitacional recuperable, el acceso a servicios básicos, la seguridad en la tenencia y el acceso a la vivienda propia. A partir de estos indicadores se obtiene un puntaje de 0 a 10, donde los valores más altos reflejan mejores condiciones de hábitat.
El informe establece un promedio nacional de 6,2 puntos, aunque las diferencias entre ciudades son significativas. Mientras 53 localidades se ubican por encima de ese valor, otras 27 presentan resultados inferiores, evidenciando las desigualdades territoriales que aún persisten en Argentina.
Las ciudades con mejor calidad de hábitat
El relevamiento ubica a Río Tercero como la ciudad con mejores condiciones de hábitat del país, seguida por San Francisco, General Pico y Villa María. Se trata, en su mayoría, de ciudades intermedias del centro argentino que se destacan por registrar menores niveles de hacinamiento, una mejor infraestructura urbana y mejores indicadores vinculados al acceso a la vivienda y los servicios.
También integran los primeros puestos del ranking Tres Arroyos, Santa Rosa, Río Cuarto, Chacabuco, Tandil y Rafaela, mientras que la Ciudad de Buenos Aires aparece entre los grandes centros urbanos con mejor desempeño. A su vez, aglomerados como Rawson-Trelew, Mar del Plata, Bahía Blanca y Viedma-Carmen de Patagones también superan el promedio nacional del índice.
El norte argentino concentra las mayores vulnerabilidades
En el otro extremo del ranking, el estudio muestra una fuerte concentración de ciudades del norte del país con importantes déficits habitacionales. Tartagal ocupa la última posición del Índice de Hábitat Urbano, seguida por San Ramón de la Nueva Orán, Clorinda, Perico, Presidencia Roque Sáenz Peña, Puerto Iguazú y Formosa, donde se registran mayores dificultades vinculadas a la calidad del hábitat.
El informe también señala que grandes aglomerados urbanos como San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, el Gran Buenos Aires (sin incluir a la Ciudad de Buenos Aires), Salta, Corrientes y Resistencia presentan puntajes por debajo del promedio nacional. En estos casos, las principales problemáticas están asociadas al hacinamiento, la precariedad de las viviendas, la convivencia de varios hogares en una misma unidad habitacional y las dificultades para acceder a una tenencia segura.
Infraestructura y servicios: una deuda que atraviesa distintas regiones
Uno de los aspectos que destaca el informe es que los déficits en infraestructura urbana no responden exclusivamente a una región determinada. Si bien varias ciudades del NEA, como Eldorado, Puerto Iguazú, Presidencia Roque Sáenz Peña, Oberá y Clorinda, muestran importantes carencias en el acceso a agua potable y redes cloacales, la problemática también alcanza a localidades del centro del país, entre ellas La Costa, Venado Tuerto, Córdoba y Villa Carlos Paz.
Este escenario demuestra que las necesidades de inversión en infraestructura básica se extienden a diferentes zonas del país y que las soluciones deberán adaptarse a las particularidades de cada territorio.
El acceso a la vivienda propia también marca diferencias
Otro de los componentes analizados por el Índice de Hábitat Urbano es la seguridad habitacional vinculada a la tenencia de la vivienda. En este aspecto, ciudades como Villa María, Villa Carlos Paz, la Ciudad de Buenos Aires, San Francisco, Río Cuarto, Rafaela, Córdoba, Tandil, Río Grande y Ushuaia presentan una elevada proporción de hogares inquilinos.
Los autores del informe aclaran que alquilar no constituye por sí mismo un déficit habitacional, pero sostienen que una mayor dependencia del mercado de alquileres puede traducirse en una menor estabilidad patrimonial y en mayores dificultades para consolidar proyectos residenciales de largo plazo.
Una herramienta para pensar las ciudades del futuro
Desde Tejido Urbano explican que el Índice de Hábitat Urbano busca convertirse en una referencia para evaluar la evolución de las condiciones habitacionales y orientar el diseño de políticas públicas.
El estudio concluye que no existe una única problemática urbana que explique las diferencias entre ciudades. Mientras algunas presentan déficits en infraestructura y acceso a servicios, otras enfrentan mayores dificultades para acceder a la vivienda propia o reducir el hacinamiento. En ese contexto, el informe plantea la necesidad de desarrollar estrategias diferenciadas que contemplen las particularidades de cada localidad y permitan avanzar hacia un desarrollo urbano más equilibrado y sostenible.