2026-05-07

Actualidad

Se cae el sueño de la casa propia: Baja la cantidad de propietarios y suben los inquilinos en Argentina

La caída del acceso a la vivienda propia, el retroceso del gas de red y el crecimiento de la dependencia del sistema público de salud reflejan el deterioro de las condiciones de vida en los hogares argentinos. Sin embargo, el informe de la Fundación Tejido Urbano también muestra mejoras en educación, hacinamiento y algunos indicadores de hábitat.

Acceder a la vivienda propia en Argentina sigue siendo una de las principales cuentas pendientes y el desafío se vuelve cada vez más complejo para miles de familias. Un informe reveló una fuerte caída en la cantidad de propietarios de casas y terrenos durante los últimos años.

De acuerdo con el relevamiento, elaborado sobre la base de datos de la Encuesta Permanente de Hogares entre 2016 y 2025, la proporción de propietarios descendió del 67,3% al 61,9%, marcando uno de los indicadores más preocupantes sobre la situación habitacional del país.

El estudio advierte que, mientras la vivienda propia pierde participación, el alquiler gana cada vez más terreno. En paralelo, la cantidad de inquilinos pasó del 17,7% al 20,5%, consolidando una tendencia que se profundiza especialmente en las grandes ciudades argentinas.

La dificultad para acceder al crédito hipotecario, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento sostenido del valor de las propiedades aparecen entre los factores que explican este fenómeno. A eso se suma la suba en los costos de alquiler y la escasa oferta de financiamiento a largo plazo.

Según el informe de la Fundación Tejido Urbano se observan cambios en las condiciones de vida de los hogares y un deterioro progresivo en la capacidad de ahorro de las familias para acceder a un inmueble.

Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano, sostuvo a informeconstruccion.com que al analizar los indicadores sobre la vivienda entre 2016 y 2025 se observa que la mayor parte de las características relevadas muestran una leve mejora, con excepción del acceso a la propiedad de la vivienda.

Además, indicó que se advierte una disminución de los propietarios en favor del aumento de la proporción de inquilinos.

“La proporción de hogares propietarios de la vivienda disminuyó de 67,3% a 61,9%. La dificultad al acceso a la vivienda propia sigue siendo la principal dificultad de las familias; los ingresos promedios dificultan el acceso y la falta de crédito hipotecario profundizaron esta tendencia", analizó.

Servicios básicos, salud y educación: las otras señales que deja el informe

Además de la caída en el acceso a la vivienda propia, el informe de la Fundación Tejido Urbano expone fuertes contrastes en materia de servicios básicos, salud y condiciones de vida de los hogares argentinos entre 2016 y 2025.

Uno de los puntos más llamativos es lo que el trabajo denomina como la “paradoja de los servicios”. Mientras algunos indicadores vinculados al acceso al agua potable y las cloacas mostraron leves mejoras, el acceso al gas de red retrocedió de manera significativa.

“Mientras que el acceso al agua potable y las cloacas registró leves incrementos, el gas de red sufrió una caída, pasando de cubrir el 71,4% de los hogares al 65%”, señala el informe. Como consecuencia, aumentó la cantidad de hogares que no cuentan con al menos uno de los tres servicios básicos esenciales: pasó del 44% al 47,3%.

El deterioro también impactó sobre el sistema de salud. El estudio detectó una reducción en la cobertura de obras sociales y prepagas, que cayó del 68,8% al 65,4%, reflejando la presión económica que atraviesan los hogares argentinos.

En paralelo, creció la dependencia del sistema público de salud. Según el relevamiento, unas 1,8 millones de personas adicionales comenzaron a atenderse en hospitales y centros públicos desde 2016, llevando la cobertura estatal de 8,5 millones a 10,3 millones de personas.

Sin embargo, el informe también muestra algunos indicadores positivos vinculados a la educación y al hábitat.

Mejora educativa y reducción del hacinamiento

Entre los datos más destacados aparece el aumento de la asistencia escolar de niños y adolescentes de entre 4 y 17 años, que pasó del 94,4% al 97,8%.

También se observó una mejora en el denominado “clima educativo” de los hogares. Las viviendas con niveles “bajo y muy bajo” descendieron del 52,8% al 39,7%, mientras que la población con estudios universitarios completos aumentó del 22,1% al 24,8%. En términos habitacionales, el hacinamiento crítico, más de tres personas por cuarto, bajó del 2,7% al 1,9%, lo que representa cerca de 47.000 hogares menos en esa situación.

A su vez, disminuyó la cantidad de personas que viven cerca de basurales, pasando del 7,1% al 5,3%, y también cayó la población expuesta a zonas inundables, del 11,2% al 8,2%, aunque el informe aclara que este último dato estuvo influido parcialmente por la sequía histórica de los últimos años.

Los números del déficit habitacional y de servicios

El relevamiento de la Fundación Tejido Urbano detalla además la situación actual de los hogares urbanos con déficit habitacional y de infraestructura:

-630.089 hogares viven en viviendas con materiales insuficientes.

-239.715 hogares presentan hacinamiento crítico.

-1.224.794 hogares carecen de condiciones sanitarias adecuadas.

-204.605 hogares acceden al agua potable fuera de la vivienda.

-918.291 hogares no tienen acceso a agua corriente de red.

-2.765.076 hogares no cuentan con desagüe cloacal de red.

-3.571.131 hogares no acceden al gas de red.

-4.826.129 hogares carecen de al menos uno de los tres servicios básicos.

-540.771 hogares viven cerca de basurales.

-836.665 hogares están ubicados en zonas inundables.

-979.510 hogares tienen régimen de ocupación informal de la vivienda.

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