2026-02-11

Actualidad

Un informe revela fuertes brechas entre provincias en cuanto a sus políticas habitacionales

Un informe nacional midió el desempeño de los institutos provinciales de vivienda y expuso fuertes brechas territoriales. Producción, soluciones habitacionales y escrituración fueron las variables clave para evaluar resultados.

El mapa habitacional argentino mostró en 2025 un escenario heterogéneo y con contrastes marcados entre jurisdicciones. Así lo revela el último ranking elaborado por la Fundación Tejido Urbano, que comparó el desempeño de las provincias a partir de indicadores concretos de gestión: viviendas entregadas, soluciones habitacionales ejecutadas y escrituras otorgadas.

El relevamiento permite observar no sólo qué distritos lideran la política habitacional, sino también cuáles presentan mayores dificultades estructurales para responder a la demanda.

La Provincia de Buenos Aires se ubicó en el primer puesto del ranking nacional, consolidándose como el distrito con mayor volumen de actividad. Durante el período analizado registró miles de soluciones habitacionales, viviendas finalizadas y escrituras gestionadas, lo que la posicionó como el principal actor en términos de alcance y escala de intervención. Este liderazgo responde tanto a la dimensión demográfica como a la capacidad administrativa y financiera del sistema provincial.

Según el informe de Tejido Urbano (se puede ver completo acá) en segundo lugar apareció Mendoza, que logró destacarse por una combinación de producción sostenida y eficiencia en la ejecución. La provincia cuyana mostró un desempeño equilibrado entre viviendas nuevas y soluciones complementarias, impulsado por un marco normativo actualizado y por la articulación con gobiernos municipales.

El tercer puesto fue para San Luis, que mantuvo un esquema de política habitacional activa con fuerte presencia estatal y programas orientados a la regularización dominial, incluyendo un volumen significativo de escrituras.

Comparativa de imagen satelital de la Ciudad de San Luis (2023–2025). 

 

El grupo de provincias con mejor desempeño lo completó San Juan, que también exhibió un ritmo constante de construcción y adjudicación de viviendas, consolidando un modelo de gestión con continuidad en el tiempo. En conjunto, estos distritos concentraron buena parte de la producción habitacional nacional y marcaron la referencia de eficiencia dentro del sistema federal.

En un nivel intermedio se ubicó un bloque de jurisdicciones que, si bien no alcanzaron los niveles de producción de las líderes, lograron resultados parciales positivos. Provincias como Corrientes, Río Negro, Catamarca, Chaco, La Pampa, Jujuy y Entre Ríos mostraron desempeños más equilibrados en materia de regularización y seguridad de tenencia que en construcción de unidades nuevas, lo que evidencia estrategias centradas en la formalización dominial y la mejora del parque existente.

En el extremo inferior del ranking quedaron distritos con baja actividad habitacional en 2025, entre ellos Misiones, Formosa y Santa Cruz. También llamó la atención la posición de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que no registró producción significativa de vivienda nueva dentro de los parámetros del informe. Estos resultados reflejan limitaciones presupuestarias, administrativas o de planificación que impactan directamente en la capacidad de respuesta frente al déficit habitacional.

A nivel agregado, el relevamiento contabilizó decenas de miles de intervenciones entre viviendas entregadas, soluciones habitacionales y escrituras en todo el país, aunque el dato más relevante no es el volumen total sino la desigual distribución territorial. El informe concluye que la política habitacional argentina continúa dependiendo en gran medida de la capacidad de gestión provincial, lo que genera resultados muy dispares entre regiones.

Más allá de las posiciones puntuales, el ranking funciona como una radiografía del sistema habitacional federal: muestra dónde existen estructuras consolidadas, dónde predominan estrategias parciales y dónde persisten debilidades institucionales. Para el sector de la construcción y el desarrollo urbano, estos datos resultan clave, ya que permiten anticipar niveles de actividad, demanda potencial y oportunidades de inversión vinculadas a la obra pública y la expansión residencial.

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