2026-09-01

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El gigantesco puente de 12,4 kilómetros que Brasil construye sobre el mar

La megaestructura unirá Salvador con la isla de Itaparica, en el estado de Bahía. Demandará una inversión de US$2.220 millones, tendrá cuatro carriles y está previsto que quede terminada en junio de 2031.

Brasil puso en marcha una de las obras de infraestructura más importantes de los últimos años: la construcción de un puente marítimo de 12,4 kilómetros que atravesará la Bahía de Todos los Santos y conectará la ciudad de Salvador con la isla de Itaparica, en el estado de Bahía.

El proyecto se convertirá, una vez terminado, en el puente sobre el mar más largo de América Latina y busca transformar la conectividad del nordeste brasileño, una región con fuerte actividad turística, comercial y urbana. El inicio de los trabajos fue encabezado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva desde el municipio de Vera Cruz.

La obra demandará una inversión estimada en 11.600 millones de reales, equivalentes a unos US$2.220 millones. El financiamiento se realizará mediante una asociación público-privada: el 47% estará a cargo de las empresas chinas que integran el consorcio constructor, mientras que el 53% será aportado por el Estado brasileño y la administración regional.

El consorcio está integrado por China Communications Construction Company (CCCC) y China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC). Una vez finalizado el proyecto, el concesionario tendrá a su cargo la operación y el mantenimiento de la infraestructura durante 35 años.

Un puente de 12,4 kilómetros sobre la bahía

La nueva estructura tendrá cuatro carriles para circulación vehicular y alcanzará una altura de aproximadamente 82 metros sobre el nivel del mar. Esa dimensión permitirá mantener la navegación de embarcaciones de gran porte hacia el puerto de Salvador.

El gigantesco puente de 12,4 kilómetros que Brasil construye sobre el mar

Uno de los principales desafíos de ingeniería estará en las fundaciones. Antes del inicio de la construcción fueron perforados 105 pozos, algunos de ellos con profundidades de hasta 67 metros en el canal central, para garantizar la estabilidad de la estructura en un entorno marítimo de elevada complejidad.

El proyecto no se limitará al puente. La infraestructura estará acompañada por túneles, viaductos y nuevas conexiones viales, además de la duplicación de distintos tramos de las rutas existentes en la isla de Itaparica.

El vano central tendrá alrededor de 400 metros, una dimensión necesaria para permitir el paso de grandes embarcaciones por debajo de la estructura.

Menos tiempo de viaje y mayor conectividad

Uno de los principales objetivos del proyecto es reducir los tiempos de traslado entre Salvador y el litoral sur de Bahía. De acuerdo con las proyecciones oficiales, el nuevo enlace podría acortar los viajes en aproximadamente dos horas y alcanzar un flujo cercano a los 28.000 vehículos diarios.

La infraestructura tendrá además un impacto regional. Las estimaciones apuntan a que podría beneficiar directamente a unos 10 millones de personas distribuidas en aproximadamente 250 municipios, al facilitar los desplazamientos hacia una zona con un importante movimiento turístico y comercial.

La conexión también busca generar nuevas condiciones para el desarrollo económico del territorio, al mejorar el acceso a Itaparica y al litoral sur del estado.

Una obra que también puede transformar el desarrollo urbano

Más allá de sus características técnicas, la construcción del puente plantea un desafío para el desarrollo territorial de la región.

Una infraestructura de esta magnitud puede modificar los patrones de movilidad, incrementar el valor de determinados sectores y acelerar la llegada de inversiones inmobiliarias y comerciales a zonas que hasta ahora tenían una conectividad más limitada.

Precisamente por ese motivo, durante el acto de inicio de las obras Lula puso el foco en la necesidad de evitar que la transformación genere procesos de especulación inmobiliaria que terminen desplazando a los habitantes de la isla.

El proyecto contempla además un esquema de monitoreo ambiental para controlar el impacto de los trabajos sobre el ecosistema de la bahía.

Cuándo estará terminado

El cronograma oficial establece que la obra deberá finalizar en junio de 2031. Una vez concluida, la infraestructura no solo modificará la conexión entre Salvador e Itaparica, sino que se convertirá en uno de los principales hitos de ingeniería vial de América Latina.

Con sus 12,4 kilómetros de extensión, el puente combinará grandes estructuras sobre el agua, fundaciones profundas, viaductos, túneles y nuevas conexiones terrestres en un único proyecto de infraestructura.

El desafío será transformar esa inversión multimillonaria en una mejora concreta para la movilidad y el desarrollo regional, sin que el crecimiento de la actividad turística, comercial e inmobiliaria genere un impacto negativo sobre las comunidades y el ambiente de la zona.

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