2026-04-23

Casa Propia

En Argentina se necesitan 25 años de salarios para comprar una vivienda

Mientras en países como España el esfuerzo promedio ronda los 8 años de ingresos, en Argentina la combinación de salarios rezagados, falta de crédito y precios dolarizados aleja cada vez más la casa propia.

El acceso a la vivienda vuelve a ubicarse en el centro del debate económico en Argentina. Hoy se necesitan hasta 25 años de salarios para comprar una propiedad, un indicador que refleja con claridad el deterioro en la capacidad de acceso a la casa propia.

El dato cobra mayor dimensión al compararlo con otros mercados. En España, por ejemplo, el mismo objetivo puede alcanzarse en aproximadamente 8 años de ingresos, marcando una diferencia significativa que deja en evidencia las dificultades estructurales del mercado inmobiliario.

Según el análisis de Sebastián Piliponsky, socio en Link Desarrollos Inmobiliarios y encargado de dar a conocer estos datos, sostuvo que la media en América Latina es de 10 años y en Brasil, entre 7 y 9 años, al tiempo que subrayó que “el esfuerzo que tiene que hacer un argentino es muy alto”

Un problema que excede el precio de las propiedades

Lejos de tratarse únicamente de valores elevados, el problema en Argentina es multicausal. Por un lado, los precios de las propiedades, históricamente dolarizados no acompañaron la caída del poder adquisitivo en pesos. Por otro, los salarios medidos en dólares se encuentran en niveles bajos en términos históricos.

A esto se suma un factor determinante: la prácticamente inexistente oferta de crédito hipotecario. A diferencia de otros países donde el financiamiento cumple un rol central en el acceso a la vivienda, en Argentina el mercado opera mayoritariamente al contado, limitando las posibilidades de amplios sectores de la población.

Crédito hipotecario, la variable ausente

El crédito hipotecario sigue siendo una deuda pendiente. Tras el auge de los préstamos UVA en años anteriores, el sistema financiero de la Argentina aún no logra consolidar una herramienta sostenible que permita financiar la compra de vivienda a largo plazo.

Sin financiamiento accesible, el ahorro previo requerido para ingresar al mercado resulta cada vez más difícil de alcanzar, especialmente en un contexto de alta inflación y volatilidad económica.

Menor acceso y cambios en la forma de habitar

La consecuencia directa de este escenario es un cambio progresivo en el comportamiento habitacional. Cada vez más personas postergan la compra de vivienda y optan por el alquiler como alternativa de largo plazo, modificando patrones culturales profundamente arraigados en la sociedad argentina.

Al mismo tiempo, crecen fenómenos como la cohabitación, el retraso en la independencia de los jóvenes y una mayor presión sobre el mercado locativo, que también enfrenta tensiones propias.

El contraste internacional

En mercados como España, el acceso a la vivienda se apoya en sistemas de crédito consolidados, tasas relativamente estables y una mayor previsibilidad macroeconómica. Si bien el acceso no está exento de dificultades, la relación entre ingresos y precio de las propiedades resulta considerablemente más equilibrada.

Esta comparación no solo pone en evidencia la brecha actual, sino también la necesidad de avanzar en políticas públicas y herramientas financieras que permitan recomponer el acceso a la vivienda en Argentina.

Un desafío estructural

El dato de los 25 años de salario no es solo un indicador económico: es una señal de alerta. Refleja un mercado que perdió profundidad, una demanda contenida y una desconexión creciente entre ingresos y valores inmobiliarios.

En este contexto, el desafío hacia adelante será reconstruir las condiciones para que la vivienda vuelva a ser un objetivo alcanzable. Esto implica no solo estabilizar variables macroeconómicas, sino también generar instrumentos de financiamiento, incentivar la oferta y repensar el rol del Estado en el acceso al hábitat.

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